No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento (Proverbios 22:24).
La amistad es el bálsamo de la vida cuando se inicia con discreción, pero es una plaga y un cepo cuando es fruto de la irreflexión. Nuestro maestro divino desea que seamos dichosos tanto en este mundo como en el venidero, y extiende sus instrucciones a todo lo que está relacionado con nuestra felicidad. Nos prohíbe que nos asociemos con cualquier mala persona, y aquí nos advierte en particular contra la amistad del hombre iracundo. No debemos siquiera acompañar a los hombres iracundos, ni dar un paseo con ellos si podemos evitarlo. ¿Pero dónde está el mal de asociarnos con hombres que tengan este temperamento?
Extracto de “Comentario a Proverbios” por George Lawson. Reservados todos los derechos.