El verdadero programa de algunos profesores de universidad
En muchas universidades, una proporción significativa del profesorado o cuerpo docente representa lo que se ha llegado a denominar “la cultura adversaria”. Ellos consideran que su papel es político e ideológico y definen el cometido de su enseñanza en esos términos.
Su programa no es ni más ni menos que apartar a los estudiantes de sus creencias cristianas y sus compromisos morales e intelectuales.
No hay nada semejante al comienzo de un nuevo año académico en el campus de un colegio universitario o universidad. Es un flujo continuo de estudiantes y profesores, que vuelven a los patrones de vida académica, convocados por el deseo de aprender y por el compromiso que tienen con la enseñanza. Entre los miles de estudiantes universitarios que llegan a los campus en esta época del año, encontramos a los novatos que representan a los nuevos miembros más ansiosos y entusiastas de la comunidad académica. La transición desde el instituto a la universidad constituye uno de los momentos más significativos de la vida de un joven; la energía y la juventud que aportan al campus es inconmensurable e incalculable.
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Pastor Alan Dunn
Existen pocos temas sobre los que se discuta más acaloradamente que sobre el papel del hombre y el de la mujer. La confusión nos hace andar a tientas a través de la devastación de nuestra familia, de nuestra iglesia, de nuestra cultura y hasta de nuestra propia salud física. A pesar de ello, con una arrogancia pasmosa, nuestra era iluminada ni siquiera admite que ya no sabe cuál es la diferencia entre niños y niñas.
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Arthur W. Pink
El amor es la reina de las virtudes del cristiano. Es una santa disposición que se nos da cuando Dios nos concede un nuevo nacimiento. Es el amor de Dios derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo. El verdadero amor espiritual se caracteriza por la humildad y la bondad, aun siendo inmensamente superior a todas las cortesías y bondades de la carne.
Debemos tener cuidado de no confundir el sentimentalismo humano, la cortesía carnal, la amabilidad y afabilidad del hombre por naturaleza con el verdadero amor espiritual.
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Albert N. Martin
Un eminente comentarista de la Biblia dijo: “Es bien sabido que el temor de Dios se utiliza para indicar no solo la totalidad de su adoración sino también afectos piadosos y todas esas cosas y, por consiguiente, toda la religión verdadera”.
Este escritor podía decir que, generalmente, cualquiera que conoce su biblia entiende que el temor de Dios se puede utilizar como sinónimo de toda la religión verdadera. Yo creo que el estudio de las Escrituras conduce a esa conclusión. Pero esto también significa que existe una terrible implicación negativa. Si el temor de Dios es sinónimo de toda la religión verdadera, entonces la ausencia del primero indica la falta de la segunda.
Hemos formulado y contestado un cierto número de preguntas fundamentales desde las Escrituras, con respecto a esta cuestión del tema del temor de Dios. Pero podríamos hacer otra pregunta útil en cuanto a ello, y sería la siguiente: ¿de dónde viene? Según las Escrituras, ¿cuál es la fuente del temor de Dios?
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24 de Agosto del 2010 en
-Temor de Dios |
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Albert N. Martin
El temor de Dios es la parte principal del conocimiento. Anteriormente hemos visto dos ingredientes esenciales de ese temor: en primer lugar, que está fundado sobre opiniones correctas acerca del carácter de Dios y, en segundo lugar, que se compone de un sentido dominante de su presencia.
El tercer ingrediente esencial del temor de Dios es lo que yo llamo una percepción que nos lleva a conocer nuestras obligaciones para con Dios. En otras palabras, vivir en el temor de Dios no solo es conocer quién es Él y saber que está aquí, sino que en la circunstancia en la que me encuentro, la cuestión más importante es mi obligación para con este gran Dios que está aquí. ¿Ves la relación?
Andar en el temor de Dios no solo es caminar con una opinión correcta en cuanto a Dios, que produzca asombro y reverencia, teniendo la sensación de que Él está aquí, sino que debemos también ser conscientes de que lo más necesario es saber cuáles son nuestras obligaciones para con Él y cumplirlas. Por citar a un siervo de Cristo:
“El temor de Dios implica que seamos constantemente conscientes de nuestra relación con Él, de manera que, aunque también estamos relacionados con ángeles, demonios, hombres y cosas, nuestra primera correspondencia sea con Dios y todos los demás tratos queden determinados por y con respecto a nuestra relación con Él”.
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16 de Agosto del 2010 en
-Temor de Dios |
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