John Newton
Recientemente se han recogido las cartas que John Newton escribió al ministro bautista, John Ryland Jr. y The Banner of Truth las ha vuelto a publicar bajo el título “Sabio consejo” (espero que se haga una revisión completa de las mismas posteriormente pero, con todo, es algo extraordinario: ¡cómprela!) La quinta carta de esa colección, anteriormente publicada bajo el título “Cartas de John Newton” (o “Cardiphonia” también de Banner) se escribe en respuesta a una en la que Ryland parece haberse quejado de su baja condición espiritual. La respuesta de Newton es una obra de arte de sabiduría pastoral, sensible tanto al equilibrio de la revelación de las Escrituras sobre dicha cuestión como a los deseos y preocupaciones legítimos del corazón regenerado.
«Estimado Señor:
En su carta me pregunta: “¿Qué debería uno hacer cuando siente que está siempre quieto, callado y como un estúpido, excepto el tiempo en el que está en el púlpito; cuando ve que allí es útil, pero que eso no le produce ni consuelo ni pesar, o que esto no ocurre más que rara vez?”.
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Albert N. Martin
Anteriormente hemos visto que el tener conceptos correctos acerca del carácter de Dios es uno de los ingredientes esenciales del temor de Dios. Bajo ese encabezado consideramos que Dios es majuestuoso en santidad y que la cruz no solamente revela Su gran amor por su pueblo, sino que intensifica nuestra perspectiva de Su santidad. Ahora vamos a considerar otro ingrediente esencial del temor de Dios: una sensación dominante de Su presencia.
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Robert J. Sheehan
En los casos en que se acuse de error o en que los dirigentes de la iglesia disciernan que hay error, se debe tener mucho cuidado de no mostrar lealtad personal ni cerrar filas tras la persona que está propagando el error.
Es de notarse en el Nuevo Testamento que la iglesia de Jerusalén no buscó defender a los predicadores judaizantes que salieron de ella y llevaron el error a Antioquía. Por el contrario, la iglesia oyó lo que le dijeron, lo sopesó y lo condenó (Hechos 15). De igual manera, Pablo no buscó defender la acción de Pedro al rehusar comer con los gentiles sobre la base de que los apóstoles debían mantenerse unidos. Se opuso a Pedro porque Pedro estaba equivocado, y confrontó a Pedro con su error y le hizo volverse del mismo (Gálatas 2:11 y ss.).
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Robert J. Sheehan
Si hemos de afrontar la falsa enseñanza en la iglesia moderna, hemos de conocer la verdad. Nuestro conocimiento de la verdad debe ser minucioso.
Nuestra explicación de la verdad debe ser amante y clara. Nuestra aprehensión de la verdad debe ser firme.
Aquello que se entiende poco y se cree a medias difícilmente se defenderá con denuedo ante los que enseñan el error.
Conocimiento de uno mismo
Necesitamos conocernos a nosotros mismos. Nos resulta muy fácil pensar que estamos contendiendo por la verdad, cuando simplemente estamos contendiendo por nosotros mismos. Es fácil que surja un espíritu sectario por el que busquemos defender las confesiones de nuestro sector de la iglesia cristiana en particular, sin someter dichas confesiones al escrutinio de la Palabra de Dios.
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Albert N. Martin
Imagina que alguien lee su biblia, con una pluma y un papel en la mano, apuntando cada referencia clara y abierta al temor de Dios con la que se encuentra. Además de esto, recoge cada uno de los pasajes en los que se habla de él, aunque no sea con palabras explícitas, pero que al menos destaquen el pensamiento e ilustraciones de la realidad del mismo. Estoy seguro de que podría llenar muchas páginas con referencias correspondientes a este gran tema. El temor de Dios es uno de los temas más destacados de las Santas Escrituras. Eso es lo que, según el escritor de los proverbios, es el principio de todo conocimiento (cf. Proverbios 1:7).
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